
- Viernes, 24 de marzo del 2017
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- Publicado por: Moisés Martín Anaya
Si eres veinteañera y tienes arrugas, eres la persona indicada para seguir leyendo hasta el final . Lo primero que debes saber es que, a no ser que éstas arrugas sean abundantes, profundas y estén repartidas por zonas no asociadas a la expresión facial, no debes preocuparte.
Éstas se deben a la contracción de los músculos de tu rostro. Si eres una persona que sonríe mucho, gesticula y se comunica habitualmente y con generosidad mediante gestos, además de palabras, eres candidata a este problema.
Otros surcos en la piel que también se asocian a esta clasificación, son las denominadas arrugas posturales, como los anillos de Venus, en el cuello, que aparecen debido al movimiento mecánico y repetitivo de la cabeza al agacharse . Hoy día se las conoce como “cuello smartphone” y mejor será no hacer predicciones sobre su prevalencia en el futuro, dado el tiempo diario que las chicas jóvenes emplean en mirar las notificaciones y comunicarse a través de su dispositivo móvil.
Además del “cuello smarthpone”, las más conocidas son las “patas de gallo”, que nacen en las comisuras de los ojos y se expanden hacia la nuca. También son muy llamativas las del entrecejo y, sobre todo, las ya maduras, una vez alcanzada cierta edad , por el lugar en el que están ubicadas y por sus dimensiones. Son largas y horizontales y a la menor modificación del gesto aparecen.
Más: el “código de barras”, una denominación bastante peyorativa para las arrugas que nacen en el labio superior, muy asociadas a la mujer y a la edad.
Imagino que la pregunta que muchas os estaréis haciendo es si se pueden evitar. La respuesta es no. Aparecen, tarde o temprano, pero aparecen. Y como en el caso de las arrugas irremediablemente asociadas a la edad, su nacimiento, profundidad y apariencia están íntimamente ligados a hábitos de salud de nuestra piel.
Algunas habréis leído acerca de la llamada gimnasia facial, que consiste en realizar estiramientos de los músculos de la cara y del cuello, al igual que hacemos con el resto de la musculatura cuando acudimos al gimnasio. Bueno, bien, pero, la verdad, entre unos cuidados y otros, no vamos a tener tiempo para nuestras ocupaciones. Siendo realistas la pregunta es cuánto tiempo diario le puedes dedicar diariamente a la belleza. Si a las cremas y mascarillas, alisados y cosméticos, le sumamos la gimnasia facial, pues nos faltan horas ( eso sin contar el gimnasio, el yoga y la meditación).
Lo indicado para evitar la aparición temprana de las arrugas es la hidratación, externa e interna, no fumar, no tomar alcohol y dominar el estrés. Una vez que ya hacen presencia, el trabajo es poner freno a su evolución.
En este caso, la medicina estética vuelve a ser protagonista, a no ser que nos entreguemos al lifting cervical, que es la solución más eficaz y que trabaja de un modo global. Se contempla desde varios puntos de vista: anti- arrugas, anti-edad y de perspectiva armónica del rostro.
Para el abordaje concreto de la arruga, tenemos a un viejo conocido, el botox. La toxina botulínica es la responsable de paralizar los músculo faciales, de ahí esas expresiones similares, esos rostros tan parecidos que hemos venido viendo a finales de los ochenta y primeros noventa en las famosas internacionales. Si nos excedemos con el botox, matamos las arrugas, pero también la expresión. Y todas las caras nos parecen la misma: estiradas, pero la misma.
A partir de ahí, cada especialista os recomendará el tratamiento que mejor se adapte a vuestra necesidad: desde lifting sin cirugía, el Ultimate, a hilos tensores autoregeneradores. La oferta es variada, pero cada piel es única. Consultad siempre, no todos los tratamientos valen para cada piel.
Imágenes: google